#dentalFHNB, ya vamos tarde!

Este sábado dia 05 de Mayo del 2018, he vivido mi primera experiencia como miembro de la comunidad Madresférica. Un evento llamado “Salud dental desde el primer dia” el cual se celebró en Fundació Hospital de Nens de Barcelona situado en la calle Consell de Cent, 431 en Barcelona.

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La Dra. Amalia Arce, del blog “Diario de una mamá pediatra” se encargaba de abrir el acto dando paso a sus compañeras Ruth Mayné, Lara Concellón i Lara Díaz González que nos explicarían cosas super interesantes acerca de la importancia que tiene una buena salud dental y el por qué es tan importante empezar desde una tempranísima edad.

Aprendí un montón de cosas que en mi opinión deberían ser de conocimiento popular ya que, somos responsables de nuestra higiene y desde pequeños se nos anima a ser autónomos en cuanto a ella. Tan o mas importante es nuestra boca como cualquier otra parte del cuerpo, ya que a partir de ella nos alimentamos pero, también, a partir de ella podemos contraer muchas infecciones y enfermedades si no nos encargamos de cuidarla.

Y ¿qué mejor para hacerlo que la Prevención desde la infancia?

Como se dijo, – ¿si a un bebé nos encargamos de limpiarle el culete que es la salida, por qué no hacemos lo mismo con la boca que es la entrada?-

Cosas que aprendí el sábado sobre ODONTOPEDIATRÍA:

-La lactancia materna después del año de vida no provoca caries:

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Pues no, la leche materna no va ligada a las caries después del año de edad, como hemos dicho antes, una buena prevención nos ayuda a desmentir que la leche materna provoque caries.

Con un año de edad y la incorporación de alimentación sólida, si se cepillan los dientes se eliminan los restos de comida que, de quedarse, provocaría la placa y de ahí la evolución en caries.

De haber toma nocturna, no habría peligro ya que la leche materna resbalaría sobre el diente de manera normal sin aferrarse a él como lo haría sin el cepillado a la placa que forman los restos sin limpiar.

-PLACA BLANCA / PLACA NARANJA:

Distinguiremos entre la placa creada en un mismo día, que es de color blanco y la naranja, que es la que lleva bacterias, ácido y desmineraliza el diente.

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– EL DEDAL, no sirve para limpiar, solo se usa para que el niño/a se acostumbre a la presencia y el roce con las encías.

– CEPILLADO:

  • siempre con pasta y hay que fijarse que tengan 1000 o mas ppm (partes por millón, de fluor), menos de 1000ppm no es terapeutico.
  • Aplicar muy poquita pasta y sobretodo, nunca, nunca enjuagar, ya que crea un efecto mineralizante en el diente.
  • 2 veces al dia, con supervisión e insistiendo sobretodo en la parte superior ya que la inferior, gracias a la lengua, está mas protegida.
  • El hilo de seda tiene especial importancia entre los 3 a 6 años ya que empieza a no haber tanto espacio entre dientes (ya salen los definitivos) y son espacios menos accesibles al cepillo.

PRIMERA VISITA antes del primer año de vida cuando los dientes empiezan a salir.

IMPORTANTE! Intentar retrasar la ingesta de azúcares, siempre hay alternativas saludables como la fruta.

Os dejo una imagen de las recomendaciones:

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– Será mucho mas fácil si nos cepillamos los dientes con ellos/as ya que aprenden mas con los ojos y la imitación.

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  En el campo de la “discapacidad” nos recuerdan que tanto sus infraestructuras como sus profesionales están absolutamente preparados para la inclusión de niños y niñas con cualquier diversidad.

Siguen un proceso de adaptación para que el niño o la niña a tratar se sienta mas cómodo/a y se respeta el espacio necesario para que estén preparados/as.

 

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Nos aconsejan usar cepillo eléctrico para niños/as con dificultades motoras, revisiones periódicas y la utilización de flúor como tratamiento preventivo.

Nos han hablado de la MALOCLUSIÓN o alteración del crecimiento del maxilar o la mandíbula y/o la posición de los dientes que impide una correcta función masticatoria.

Existen diferentes tratamientos en función de las necesidades de cada niño/a que se especificaría a partir de cada caso. La maloclusión es una problemática a tratar cuanto antes ya que nos impide la correcta ingesta de los alimentos sólidos.

Nos explican los significados siguientes para aplicar según el caso:

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Después de toda esta información me doy cuenta de la importancia que dejamos de darle a nuestra boca, de la que deberíamos estar mas pendientes ya que con el ejemplo hacemos que nuestros/as pequeños/as crezcan con los hábitos correctos para su propia salud.

Yo ya he pedido mi visita en Hospital de Nens de Barcelona ya que estoy segura de que mi peque estará en buenas manos.

 

Os dejo unas fotos de la sala de tratamiento de 0 a 4 años y de la de los peques :

 

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Piel con piel, pero no la mía

Que bonito suena.

Fueron las tres palabras con las que conviví durante todo mi embarazo.

Recuerdo que tal era el deseo de que llegara ese momento que incluso soñaba con él. Mi fijación por que todo saliera bien, ya no solamente durante la gestación, sino en el momento de ver por primera vez a mi bebé era tal que empecé a obsesionarme. No paraba de ver vídeos en youtube de partos. Vídeo de nacimiento dentro del agua, vídeo de parto natural, vídeo de parto con epidural, vídeo de parto con epidural ambulante o “walking epidural”, vídeo de parto…infinitas posibilidades.

Mi bello se erizaba a cada vídeo que veía. No podía evitar las lagrimas de emoción a cada parto al que “asistía”. Al ver el trabajo de parto de tantas mujeres una y otra vez me preparaba para mi momento. Me ayudaba a aceptar que iba a ser también mi trabajo. Era mi responsabilidad estar preparada para facilitarle el esfuerzo a mi bebé y lo iba a hacer bien. Me sentía poderosa en cierto modo ya que llegaba la fecha y al contrario de asustarme o sentir inseguridad, imaginaba como iría todo y como de orgullosa tomaría en mis brazos a esa personita a la que había estado amando desde el positivo en el “predictor”.

Pues bien, cumplía ya mi semana 40 +3 cuando ingresé para un parto programado el 18 de Noviembre de 2015 ya que había tenido algunos altibajos con la tensión durante la gestación. En la visita a la que había asistido dos días antes el ginecólogo me dio dos opciones:

-Te quedas ahora y mediante cesárea la sacamos o vienes pasado e inducimos.

¿What? En serio, indescriptible la congelación de sangre en mi cuerpo al oir eso.

No voy a tener mi momento de romper aguas, de respiraciones controladas, de pujos…todo eso de lo que me había estado informando y también practicando en mis clases de preparación al parto. Sé que muchxs pensareis que soy masoquista, que debería pensar que era una suerte. Me ahorraría dolor, sufrimiento, a mi y a mi bebé. Pero no. Para mi no significaba eso.

Me había visualizado tantas veces a mi misma en la situación y en cómo actuaria en esos momentos que fué como echarme un jarrón de agua fría por encima.

Pero no todo estaba perdido, cabía la esperanza de al menos poder tener un parto vaginal a partir de la inducción.

-Me espero- le dijé determinante y reprimiendo lagrimas en los ojos.

EL PARTO

Iban a inducirme el parto y todo estaba preparado para empezar a las 10h.

La cosa no empezó muy bien al hacer el papeleo en el hospital para el ingreso. Yo llevé mi embarazo por Seguridad Social y Mutua hasta que unas malas palabras de la ginecóloga de la S.S. junto con un encadenado de acontecimientos (de los que ahora no vienen al caso, como diría alguien que conozco) me hicieron decantarme por finalizar el proceso en la Sanidad privada.

Al parecer me faltaba una autorización de mi mutua para poder ingresar y hasta que no lo presentara no podían admitirme. Mis propios padres fueron los que tuvieron que ir a las oficinas a por el dichoso papelito. En serio,¿ no podían haber informado antes para tenerlo todo preparado sin imprevistos? En fin…

Subimos a la habitación y ya empezó todo. Gente fuera, yo sin ropa, abre las piernas, pastillazo vaginal y a esperar.

Y asi una hora.

Son las 12…enfermera que llega, palpa, se va.

Otra hora…son las 13h…enfermera que vuelve, palpa, se vuelve a ir.

otra mas…las 14h…enfermera que viene acompañada y me comunican que bajamos.

¿Bajamos? ¿A donde? Me dejo llevar. Eso si, el padre viene conmigo.

Nos meten en una habitación donde estoy conectada al suero mediante vía. Y si me administran algo mas no me lo comunican. Todo muy frió. Me dicen que van a monitorizarme para ver como reacciona mi bebé (supuse que empezarían con la oxitocina por lo que yo me había informado días antes al comunicarme que sería un parto inducido). Cada vez que pasaba alguien diferente veía que cambiaba la expresión de la cara. Pensé que estaba en la sala de dilatación.

Yo no sentía nada, cada vez me ponía mas nerviosa porque pasaban las horas y mi cuerpo no reaccionaba. Era como si el parto no fuera con él. Como si mi cabeza y mi cuerpo actuasen por separado. Cuando me palpaban me decían que no dilataba y me preguntaban si sentía contracciones. Ni una.

La verdad, nunca tuve la sensación de tener ninguna pero al parecer, revisando el monitor, había habido una pequeña contracción que había provocado bradicardia a mi bebé y decidieron que había que pasar a quirófano para evitar sufrimiento fetal.

Ahí ya me derrumbé. No pude mas y rompí en llanto.

Por mi cabeza solo pasaba una idea, no has sido capaz de traer a tu hija al mundo.

Porque era mi cometido, porque me había estado preparando física y psicológicamente para ese momento. Porque en tres palabras me había cambiado todo y no era capaz de asimilarlo. – Debemos hacer cesárea-

Y así, con esta sensación me dejé caer, al abismo de mis emociones, al descontrol total de mi ser. No podía dejar de llorar, me sentía fracasada como madre. Suena cruel y quizás habrá quien no lo entienda, pero así lo sentí.

Y lo peor que pude oír en ese momento fué:

-No llores que ya sabias que esto podía pasar. Es lo mejor ahora mismo, para ti y para la bebé.

Hubo quien lo atribuyó al descontrol hormonal y la adrenalina del momento, pero creedme cuando digo que después de dos años me sigue removiendo por dentro e incluso dudo a veces qué responder cuando me preguntan si he parido alguna vez.

Como cabía la posibilidad de que esto pasara, a mi pareja le habían aconsejado rasurarse el pecho para el piel con piel, ya que no podría hacerlo conmigo en caso de cesárea.

Entré en quirofano y sin apenas darme cuenta, ya estaba con la epidural puesta. Tal era el acelerón que llevaba encima que ni me dolieron los hasta tres pinchazos en la columna. No se por qué razón mi pareja había desaparecido de mi lado. Al cruzar las puertas de quirófano ya no le encontré.

Me tumbaron, sondaron y yo decidí que ya había tenido suficientes cambios, reclamé a mi pareja a mi lado. No estaba dispuesta a pasar por eso sin él. Él no tenía la culpa de lo que estaba pasando y quería, tanto como yo, ver nacer a nuestra hija. Aunque no fuese en las circunstancias esperadas.

Finalmente y después de ser muy insistente le dejaron entrar. Ahí estaba. A mi lado.

Le miré a los ojos y en ese preciso momento me dí cuenta que tenia que ser fuerte. Que había llegado el momento. Nuestra hija iba a nacer y se merecía ser recibida como era debido y no con una madre al borde de un ataque de nervios y sumida en la tristeza.

Siempre le había hablado de cuanto la queríamos y cómo de impacientes estabamos por verla por fin. Y en unas milésimas de segundo, me conecte con mis adentros y le hice saber a mi hija que había llegado la hora. Le expliqué que sería de forma distinta a la que le había contado y que su madre y su padre estarían allí para recibirla. Todo iba a salir bien.

El equipo que atendió mi intervención, estuvo impecable en lo que a humanidad se refiere. Hablamos durante toda la intervención. Desde el minuto uno me comunicaban e indicaban qué iban a hacer y qué iba a sentir a cada momento.

El anestesista no se movió de mi lado en ningún momento y solamente se retiró cuando por fin nació nuestra pequeña.

Sentí un vacío repentino en mi interior y la explosión de sus pulmones rompiendo en lloro hizo que algo conectara directamente con mi corazón. Pude sentir su inseguridad, su necesidad de calor, su dependencia emocional que hasta el momento había estado segura y calentita dentro de mí.

Me di cuenta de que se me encogía el alma y yo conecté con ella. Sentí esa necesidad de tenerla cerca, sentirla como hasta el momento la había sentido formando parte de mi. En seguida la acercaron y la pusieron entre su padre y yo.

No podía moverme, ya que estaba tumbada con los brazos en forma de cuz. Brazo derecho tensiometro y brazo izquierdo vía con gotero.

Tan solo podia mover la cabeza. La trajeron llorando y con mis entrañas removiendose. El momento en que llego a mi, cuando giré la cabeza, pasó un ángel.

Ella dejó de llorar, sus parpados se relajaron, sus mejillas se suavizaron, y acurrucó su frente sobre la mía. Allí estaba. Por fin. Su padre al otro lado, formábamos un equipo, y ella lo supo.

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Pero ese instante volátil pasó y la realidad volvió inevitablemente. Los minutos corrian y cada cual tenia que seguir con su trabajo. Ella se iría de mi lado para subir a la habitación para el piel con piel. Pero no sería la mía.

Fin de la magia para mi.

La realidad fué que ellos se fueron, en la habitación se fundieron durante mas de una hora el uno con la otra mientras los familiares presentes disfrutaban de tan hermoso momento.

Mi historia se alejaba bastante de esa realidad. Aún con el subidón del momento, me quedé allí, mientras acababan de coserme y arreglarme para posteriormente llevarme a la sala de reanimación. Una sala donde se encontraban muchas personas mas que acababan de salir de alguna intervención quirúrgica y reposaban allí para despertar de la anestesia.

Estuve allí durante una hora. Una hora infinita en la que desde que “aparcaron” la cama en la que estaba tumbada nadie se acercó. Yo solo oía a gente quejarse, respirar, toser, a la enfermera poniendo termómetros y andando de aquí para allá.

En una ocasión la llamé para preguntarle cuando me llevarían con mi hija. Que yo me encontraba bien y quería estar con ella. Me sentía desubicada. Ese no era mi sitio. Me contestó que tenia que esperar a recuperar la movilidad de las piernas antes de subirme a planta.

No entendí muy bien ese argumento, puesto que no podría moverme al menos en las próximas 24 h. Además iba sondada…

Fue la hora mas larga de mi vida… Era como haber pasado del cielo al infierno en un pis-pas.

Un choque de emociones horrible y sabiendo que mi bebé estaba con su padre mientras yo ni siquiera podía verla.

No me parece muy ético ni moral que una mamá recién estrenada tenga que pasar por semejante noria de emociones. Creo que todas las mujeres que han parido, sea como sea en parto, son muy valientes. Cada una con su historia. Pero no puedo decir que en mi “parto” fuese todo bien, y recordarlo como algo bonito, porque no lo viví así.

A día de hoy creo que falta mucho trabajo de respeto a la maternidad por parte de Hospitales y Clínicas por no hablar de algun/a que otrx sanitarix.

Reivindico el plan de parto, el respeto hacia la madre en el momento de dar a luz así como en el trabajo de parto, al apoyo de la gestión de emociones antes y después de dar a luz. Y sobretodo, a las personas mas cercanas, por favor, a esos recién estrenados papas y mamas respetad su voluntad, espacio y manera de vivir el momento. Todxs sabemos que queréis lo mejor para ellxs y compartir experiencias con ellxs pero pensad que nunca mas se va a dar esa circunstancia. Solamente se es padre por primera vez en una ocasión y a mi manera de verlo, solo conseguís crear dudas, confusión, incomodidad…

Propongo que antes de dar vuestra visión penséis en cuando lo fuisteis vosotros qué pensasteis y sentisteis en ese momento.

Y si aún no habéis sido p/mamis cómo os gustaría que fuese.

Alguna vez he oído que no se puede echar de menos algo que nunca se ha tenido. Discrepo absolutamente. He echado de menos y lo echaré de menos todas mi vida ese momento de sentir a mi bebé piel con piel. Siempre.

Solo cabe estar contenta porque lo pudo hacer y sentir con su padre no?

rosaVSazul (parte 1)

La eterna batalla perdida frente a la sociedad…
Esa es mi percepción cuando miro a mi alrededor. Realmente ,¿es necesario etiquetar tan pronto a una personita recién nacida? ¿Tanta prisa corre atribuir un rol de genero?
El sentido de rebaño ovejero está tan integrado en nuestra sociedad que permitimos que a lo largo de nuestra vida sean los demás quien determinen qué es lo que debemos hacer, decir, cómo comportarnos y vestir…entre miles de cosas mas. ¿Y todo para que?
Vivir en sociedad es lo que tiene, desgraciadamente, la mayoría es la que determina las normas sociales. Esa sociedad que sentencia que a un/a recién nacido/a se le atribuya desde el primer día el estigma de la misma. Que no es así? ¿Soy una exagerada?
¿Cuantas bebés niña conocéis que no lleven pendientes?
¿A cuantas bebés niña conocéis que arroparan con un arrullo azul al nacer? ¿O en su cunita?
¿Algún bebé niño con arrullo rosa?
Pocos/as, ¿ verdad?
Y es que parece que si no cumples con estos estereotipos, si no sigues al rebaño, en efecto, eres la rarita o rarito…
Y es que señoras y señores, los roles por razón de sexo vienen predefinidos al nacer.
Un dato curioso, del que no tenia conocimiento hasta hace poco, es que a los bebés intersexuales, (para quien no conozca el termino: adjetivo[persona, estado, constitución biológica] Que presenta conjuntamente caracteres sexuales masculinos y femeninos)

había que extirparles uno de los dos sexos desarrollados al nacer, y quien decidía inicialmente era el doctor/a que atendía el parto. Con el tiempo se les permitió a los padres que decidieran, puesto que una persona con los dos genitales desarrollados podría verse perjudicado socialmente en el futuro y evidentemente, eso no era “normal”.
(Entiéndase la ironía de las palabras)
Pues bien, esas personas a las que se sometía, y somete, a esa aberración, en su edad adulta nunca podrían sentir placer en sus relaciones sexuales igual que una persona que ha nacido con el “carácter sexual” definido, incluso sufrir esterilidad.
Tal es el afán de cumplir con los estándares sociales que se llega a ir contra natura.
Al quedarme embarazada tenia claro que no permitiría caer en el juego y pedí por activa y por pasiva, sobretodo a los mas cercanos, que nada de estereotipos de cara a la niña que iba a nacer. Porque si algo tenia claro era que haría todo lo posible para que se desarrollara des de la neutralidad, sin influir en ella sobre la estandarización de roles impuestos en sociedad. Era evidente que es imposible no influir, ya que el simple hecho de acogerme a la neutralidad era influir, pero bueno…
Estuve buscando por Internet, consejos e ideas de cómo comunicar la noticia a la familia, y cual fue mi sorpresa que todas y cada una de ellas venían relacionadas con el rosa, para comunicar que seria niña, cómo el azul en el caso que fuese niño.
Así que antes de nacer mi bebé, tal sobrecarga teníamos de rosa y azul que acabé odiando tanto un color como el otro.
Ya habíamos decidido el color de su habitación, marrón ocre, y para el mobiliario lo tuvimos fácil, ya que heredamos de la familia una cuna convertible de madera, así que perfecta! Rompiendo esquemas.
Sabíamos que no le perforaríamos las orejas, primero por el tema de marcarla, cual becerro ( sin ánimo de ofender a quien decide sí hacerlo) y segundo, porque está mas que demostrado que por las orejas circulan miles de terminaciones nerviosas y creíamos que hubiese sido torturar a una bebé que acaba de nacer. Que lo que necesita es el cuidado y mimo de los suyos, que acaba de vivir un cambio al salir del útero al mundo exterior, que de repente sintiera semejante dolor de primeras, pues iba a ser que no.
– Si los bebés no sienten nada!
-Pero si luego no se acuerdan!
-Parecerá un niño…

En fin, las típicas frases cuñadistas.
¿Que opinas?

Judith

Primeriza…

Menuda palabra…¿eh?

Siempre me he preguntado cómo a algo tan bonito como ser mamá por primera vez se le atribuía una palabra con connotaciones tan negativas.

Primeriza…

Ser primeriza lleva intrínseco el hecho de no saber, así en general.

Ser primeriza te cataloga, cual tarjeta de presentación. Da igual el género, edad o procedencia de quien te observa (y te juzga). Primeriza es universal y significa:

– tu no tienes ni idea, yo te diré como se hace.

Como introduje en mi presentación, ya desde el anuncio de mi embarazo noté esa “afición” que tienen algunas personas a contarte como fue su embarazo y adelantarte los acontecimientos que irremediablemente se te vienen encima. Me refiero a cosas como:

  • Ahora empezaras con los vómitos
  • Si te quejas ahora veras cuando llegues al último mes
  • Se te ha acabado el dormir
  • Prepárate para no tener vida
  • Un bebé pone a prueba la pareja
  • Te va a cambiar el cuerpo

Y así, con tópicos típicos podríamos hacer una buena lista.

Tu, que lo que quieres es disfrutar cada cambio, cada nuevo paso, la primera ecografia, (que parece que no llega nunca), el latir de su corazoncito minúsculo, que és el sonido mas precioso, emocionante y el cual te evoca a la felicidad mas absoluta que has sentido en tu vida. Las primeras pruebas, los resultados del triple screening, la dichosa curva. Ver crecer tu tripa y perpetrar esa evolución se convierte en el objetivo mensual.

¿Quien no se ha fotografiado la barriguita con el numero de semana de gestación pintado?

Pues en ese sube y baja de emociones locas, de nervios y cambios constantes en ti misma siempre aparece esa persona que te recuerda constantemente “cómo estas”:

  • Que hay que ver ¡cómo te pones!
  • No se te puede decir nada
  • Cómo tienes las hormonas…

Y tu, en un esfuerzo de autocontrol, asertividad y empatia, suspiras profundamente y mientras la mala leche te va subiendo desde el talón hasta la nuca, decides darte la vuelta y poner punto y final a la conversación.

Ya casi en el séptimo mes de embarazo, me apunté a las clases de preparación al parto que se impartían en el centro de salud del pueblo. En ese momento descubrí que la sociedad ve con malos ojos el hecho de que te apuntes a “que te enseñen a parir”.

Así, tal cual lo digo. Esas mismitas palabras tuve el placer de oír a una persona cuando, con toda mi ilusión, le cuento que he tomado esa decisión. Y en sus ojos lo ves, esa mirada indescriptible, esa expresión de su cara. Lo ves claro y en su rostro lees:

-Primeriza…

Pues a esa persona le diría, las clases de preparación al parto me ayudaron tanto, aprendí tantas cosas y me encontraba tan a gusto que cada semana deseaba que llegase la siguiente para seguir conociéndome mejor. Me daba seguridad, confianza en mí misma. Sentía que estaba preparada para cuando llegase el momento de traer a mi hija al mundo, lo haría sabiendo y siendo consciente de lo que ocurría.

En fin, acabaré esta entrada explicándoos una anécdota de lo retractado que queda el significado primeriza en boca de los demás:

Mi parto fue por cesárea (en otro post explicaré lo mucho que me ha costado entender que parir por cesárea, también es parir), en mi caso, y supongo que en el todas las que hemos dado a luz mediante este método, estuve 24h sondada y sin moverme postrada en la cama. A la mañana siguiente, ¡¡ me hicieron levantar y caminar!! Uff, creedme, aquí si que tendría palabras para rato…

Esa misma tarde, vino una chica muy amable, se encargaba de cambiarme la ropa de cama. Yo estaba sentada en la butaca que había al lado de la cama dándole el pecho a mi bebé. Gracias a haber asistido a las clases de preparación al parto, aprendí que las chicas que tenemos el pecho grande, nos es mas cómodo, al igual que para el agarre del bebé, la posición llamada modo rugby. En otra ocasión detallaré mas sobre todo lo que aprendí porque realmente fue muy productivo. Esta posición consiste en agarrar al bebé, como si fuera una pelota de rugby.

Postura-balón-de-rugby

Es decir, los pies del bebé quedan por debajo del brazo con el que le sujetas la cabeza, que a su vez se coloca en el pecho del mismo lado del brazo. Aporto imagen , mejor:

La cuestión es que yo debía moverme de donde estaba para facilitarle el cambio de sabanas a la chica. Me levanté (con bastante agilidad para ser el día después de la cesárea) y sin separar a mi bebé del pecho caminé unos pasos para abrirle paso. La chica me miró, desconcertada. Yo que no entendía la situación le pregunté:

– ¿Ocurre algo?

– Nada, pensaba que era el primero que tenias.

– Si, es la primera. -Yo con una sonrisa de oreja a oreja.

-Ah! Pues si que dominas no? Normalmente las “primerizas”(ahí apareció la palabra infernal) no suelen saber ni como agarrar al bebé. Y claro, te he visto tan fresca, levantándote sin soltarla que ¡me ha sorprendido!

¿Y vosotros/as? ¿Tenéis alguna anécdota de cuando os convertisteis en “primerizos/as?

Si queréis me lo podéis contar y compartimos situaciones 🙂

Judith

Ahí va…

Buenas a tod@s,

Esta es mi primera entrada y espero que sea la primera de muchas  🙂

Quisiera empezar esta aventura “del escribir” explicando un poco quien soy, de donde vengo y por qué me he decidido a lanzarme al vacío, así a bocajarro, en “esto” del blog.

Soy Judith, nacida en una ciudad catalana llamada Barcelona hace 31 otoños. Soy la mayor de tres hermanas, a las que quiero con toda mi alma (aunque no se lo digo muy a menudo) y con las que me llevo 5 y 7 años, respectivamente. Me he criado entre ciudad y  pueblo, por lo que he podido experimentar las dos formas de vida. Mi mejor amiga, es mi modelo absoluto de persona y mi primer agente socializador, mi madre. La mejor persona que he conocido hasta hoy, que suerte tengo, no?

Actualmente resido en un pueblecito en la comarca del Alt Penedés de la provincia de Barcelona.

En Noviembre del 2015 nació el amor de mi vida junto a la parte de mi, que hasta el momento desconocía.  Mi hija y mi maternidad.

Tengo que confesar que a partir del momento en que oí su llanto al nacer, he empezado a ver la vida desde otra perspectiva. Ahora intento (y creo que lo consigo), ver la vida desde sus ojos.

Dejando mi vida a un lado, ya la iré mostrando poco a poco, os explicaré el por qué de este blog.

A raíz de mi embarazo, del cual ya hablaré en otra ocasión, empecé a plantearme la posibilidad de ser la mejor madre que había existido hasta el momento. Como la mayoría de mujeres embarazadas supongo…Miles de ideas preconcebidas de la maternidad se me descubrían ahora replanteadas. Todo aquello que hasta el momento resumía con un -no puede ser tan complicado, millones de mujeres son madres cada día…, yo creo que con un poco de sentido común lo tenemos hecho…-

Ja! Que te lo has creído!, me diría a mi misma ahora.

Pasé el embarazo un poco reguleras, ya que, tengo que reconocer que las hormonas jugaban al sube y baja constantemente. Escuchar a cada persona que se enteraba de mi embarazo tomarse la libertad de darme lecciones, como madre primeriza que iba a ser, de cómo me tenia que sentir y a explicarme sus experiencias de la maternidad y la crianza que habían vivido como las buenas, las únicas posibles, me sacaba un poco de mis casillas. Como si fuese el embarazo algo universal, como si todas las mujeres lo viviésemos igual. En fin…

Y cuando te dicen: –Ufff, hay que ver cómo estas hoy! No se te puede decir nada!

Vaya, no paro de adelantarme a los acontecimientos. Dejemoslo, también, para otro post.

Pues como iba diciendo, después del embarazo, en mi cabeza había miles de conflictos internos, dudas por resolver. Allí estaba yo, en mi casa después de 5 dias en el hospital, con mis puntos de cesárea y mi bebé durmiendo en mi regazo. Sintiendo un “nosequéquequéseyo” de verme en esa situación.

En esos días de “primeriza total”, apareció cual espejismo, una idea en mi cabeza. Hacía algún tiempo, en una comida navideña, con la familia “política” ( y digo política sin compartir la definición, exactamente) una persona me habló de un “programa”.  -Un “podcast” de padres para padres-, resonaba en mi cabeza.

Empecé escuchando ese “podcast”, sin saber exactamente lo que me iba a encontrar, ¿qué narices era un podcast?

Y…booom! Allí estaba! Cual luz que guía el camino…

Empecé a prestar atención a mi sentido común, a ese sentido común que hasta el momento no pensaba con claridad. Empecé a abrir el abanico, a desatarme de las cadenas, como en el “Mito de la caverna” de Platón. Por fin podía plantearme la maternidad desde otro punto de vista. O mejor dicho, desde infinitos puntos de vista.

Y así fue como empecé mi acercamiento al mundo de la crianza respetuosa, al mundo de los podcasts, de los blogs de crianza, empecé a vivir mi maternidad a través de los ojos de mi hija. Conocí la comunidad de Madresfera, a Miriam Tirado, a Alberto Soler, Josevi Baeza y un montón de personas a las que admiraba por hacerme mas lúcida cada dia. Me hice un perfil de twitter para poder seguir a esas personas que aportaban tanto a mi ser, y ya no solo como madre, sinó como persona. Porque entendí que hay que rodearse de personas que suman y esa gente, sin saberlo, arrojaba luz a cada día que empezaba. Entré en la burbuja…

He aprendido tanto, empoderado y crecido, que hoy doy un pasito mas. Me reafirmo como mujer, madre, persona, hoy empieza una nueva aventura para mi. Compartir mis experiencias, inquietudes, aportar testigo a este mundo tan diverso.

Bueno, que me dices? Querrás compartirla conmigo?

Judith